Cigarrillos Electrónicos para el cese tabáquico: Entre la esperanza, la incertidumbre y las fuerzas del mercado

A principios de este siglo la industria farmacéutica China creó dispositivos similares al cigarrillo, que  reemplazan la combustión de tabaco por un sistema de vaporización de aerosoles. Estos dispositivos, que pueden incluir o no nicotina, se conocen como cigarrillos electrónicos (CE) (1). A pesar de haber sido patentados para acompañar el cese tabáquico, se han  popularizado en los últimos años también con intención recreativa. Han sido publicitados como vanguardistas, de menor costo, impacto ambiental y riesgo para la salud (tanto de los consumidores directos como de quienes se exponen pasivamente) en comparación al cigarrillo (2). Su fácil aceptación ha hecho de éste el producto de mayor crecimiento en ventas en Europa desde el 2014, con ganancias mundiales que hoy superan los 6.5 billones de dólares (3). 

Ante éste panorama, la OMS ha recomendado establecer restricciones para su publicidad y comercialización, que varios países miembros ya han acogido (4). Múltiples sociedades científicas también han respaldado esta decisión, dada la incertidumbre sobre  los efectos derivados del  uso crónico de CE (5). Otras preocupaciones han sido la falta de estandarización de los dispositivos y los contenidos líquidos a vaporizar, que pueden contener canabinoides y otras sustancias psicoactivas. También se ha planteado el riesgo de promover recaídas en el hábito tabáquico de ex fumadores o de iniciar a los jóvenes en el consumo con la comercialización por parte de la industria tabacalera (6). 

No obstante el relativo acuerdo en la necesidad de restricciones para el libre uso de los CE,  su potencial beneficio como herramienta para el cese tabáquico aún es blanco de opiniones divergentes. Tanto la comunidad científica como organizaciones sociales (ASOVAPE en Colombia) y reguladores de políticas públicas han participado de un debate que al momento no se ha resuelto. Mientras que la FDA y el colegio médico del Reino Unido hoy permiten y promueven su uso como parte sus planes antitabaco, la OMS y el INVIMA en Colombia se han manifestado en contra. 

La información disponible sobre el efecto de estos dispositivos como sustitutivos del tabaco ha sido considerada de baja calidad y con alto riesgo de sesgos (7). Sin embargo, existe la señal de un efecto al menos similar al de otras terapias (8-9). Las dificultades inherentes al diseño de un ensayo clínico que pueda resolver estas dudas adecuadamente han impuesto usar otras fuentes de información. Así, investigadores de la Universidad de California diseñaron un estudio para evaluar el impacto del aumento de su utilización  sobre el consumo de tabaco a nivel poblacional (10).

Se utilizó información de la encuesta sobre el uso de tabaco y CE en muestras representativas de la población de Estados Unidos, realizada entre el 2014 y 2015 (n= 161.054). En una serie de tiempo de tipo ecológico, las tasas de abandono tabáquico se compararon con encuestas similares de cuatro periodos  previos (n=163.000-185.000), cuando había menor comercialización y consumo de estos dispositivos. Se registraron las respuestas de los mayores de 18 años que dijeron haber fumado tabaco “diariamente” o “algunos días” en los doce meses previos. De estos sujetos se obtuvo también información sobre el número y la efectividad de los intentos de cese tabáquico en cada periodo. 

La encuesta 2014-15 mostró que la prevalencia de consumo de CE al momento de la entrevista  fue del 2.4%, pero que el 8.5% de los encuestados los había usado alguna vez. Mientras que la tasa de uso de CE en las personas que nunca habían fumado era 2.0%, esta fue de 38.2% entre los fumadores activos. Entre las 2136 personas (2%) que reportaron abandono tabáquico reciente, la mitad había usado alguna vez CE y el 19% los estaban usando al momento de la encuesta. Este fue el subgrupo con  mayor tasa de uso de estos dispositivos. Quienes dijeron haber utilizado los CE en el último año reportaron mayores intentos (65%) y abandono tabáquico (8.2%) comparado con quienes nunca los han usado (37.8% y 4.6% respectivamente). 

Al comparar las encuestas del 2001-02 con la 2014-15 se encontró un aumento significativo en el número de intentos de cese tabáquico (40.3% vs 45.9%, p <0.001), con frecuencia mayor al 60% en los usuarios de CE. En general, la tasa de cese tabáquico aumentó en 1.1% desde el 2010  al 2015 (4.5% Vs 5.6%) representando aproximadamente 350.000 abandonos adicionales. En la serie de encuestas, la mayor tasa observada de abandono se observó entre usuarios de CE en 2014-15, que resultaba superior a la de quienes nunca los usaron (8.2% Vs 4.8%, p<0.001). 

Es necesario reconocer que, dado el carácter observacional de estos estudios, es posible que el cambio observado en el tiempo haya sido influenciado por variables diferentes al uso de CE. Los autores admiten que el aumento de impuestos al tabaco en 2009 y la campaña de información en 2012 (11), pueden explicar un aumento del abandono tabáquico. Sin embargo, al comparar los diferentes periodos no se encontraron diferencias significativas hasta el 2014-15, momento en el que los usuarios de CE fueron quienes mostraron la mayor proporción de este cambio. De otro lado, una fortaleza de los resultados es que por primera vez se observa un aumento significativo en el cese tabáquico a nivel poblacional, algo no demostrado bajo otras terapias de supresión (12). 

Estos resultados, que favorecen al uso de los CE como una herramienta útil para el cese tabáquico, deben interpretarse con cautela al momento de crear políticas para su regulación. Aun cuando se trata de una medida esperanzadora para enfrentar la mayor causa evitable de muerte y discapacidad, con un riesgo para la salud mucho menor que el cigarrillo, está lejos de ser inocua. Por este motivo, su libre comercialización sustentada sólo en el beneficio sobre la supresión del tabaquismo puede ser una estrategia irresponsable. Se necesitan medidas como la estandarización de los diferentes dispositivos y la regulación de su oferta como terapia de supresión. En tanto se amplían los estudios y se continúa el seguimiento, debe advertirse la incertidumbre sobre sus efectos para la salud en el largo plazo. 

RECADO: Un nuevo estudio muestra, como análisis de tendencia en una serie de encuestas poblacionales en Estados Unidos, que el uso de cigarrillos electrónicos facilita el cese tabáquico. La importancia de estos resultados deriva de la magnitud del tabaquismo como problema de salud pública y la falta de otras terapias probadas para la sustitución de nicotina. Sin embargo, su libre comercialización, las tasas de consumo y fácil aceptación social se han dado sin adecuado conocimiento sobre su seguridad y efectos del uso prolongado. Se hace por tanto necesario establecer medidas de control técnico y comercial, que permitan su uso como terapias temporales de cese tabáquico, con advertencias sobre riesgos no conocidos y restricciones para su libre distribución.

Equipo Editorial: Unidad de Síntesis y Transferencia del Conocimiento (USTC)

• Custodio Ruiz Bedoya MD (Desarrollador)

• Juan Carlos Villar MD, MSc, PhD 

• Anamaría Muñoz Psic.

REFERENCIAS

1. Grana R, Benowitz N, Glantz SA. Background paper on E-cigarettes (electronic nicotine delivery systems). Center for Tobacco Control Research and Education, University of California, San Francisco, a WHO Collaborating Center on Tobacco Control. Prepared for World Health Organization Tobacco Free Initiative. December 2013. http://pvw.escholarship.org/uc/item/13p2b72n

2. Grana RA, Ling PM. Smoking revolution? A content analysis of electronic cigarette retail websites. Am J Prev Med. 2014;46:395–403.

3. Tobacco Advisory Group of the Royal College of Physicians. "Nicotine without smoke—tobacco harm reduction." Royal College of Physicians. 2016.

4. Sistemas electrónicos de administración de nicotina. Informe de la OMS, Conferencia de las Partes en el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, Sexta reunión, Moscú (Federación de Rusia).13 a 18 de octubre de 2014.

5. Hajek, Peter, et al. "Electronic cigarettes: review of use, content, safety, effects on smokers and potential for harm and benefit." Addiction 109.11 (2014) HSS Public Access: 1801-1810.

6. Montaña WF, Montaño Y, Otálvaro E. Reglamentación Cigarrillos Electrónicos: Consideraciones Generales basadas en la Evidencia. Instituto Nacional de Vigilancia de Alimentos y Medicamentos Dirección de Dispositivos Médicos y Otras Tecnologías Grupos de Vigilancia Epidemiológica y de Registros Sanitarios 10/10/2016. 

7. Hartmann‐Boyce, Jamie, et al. "Electronic cigarettes for smoking cessation." The Cochrane Library (2016).

8. Beard E, West R, Michie S, Brown J. Association between electronic cigarette use and changes in quit attempts, success of quit attempts, use of smoking cessation pharmacotherapy, and use of stop smoking services in England: time series analysis of population trends. BMJ 2016. 

9. EL DIB, Regina, et al. Electronic nicotine delivery systems and/or electronic non-nicotine delivery systems for tobacco smoking cessation or reduction: A systematic review and meta-analysis. BMJ open, 2017, vol. 7, no 2, p. e012680.

10. ZHU, Shu-Hong, et al. E-cigarette use and associated changes in population smoking cessation: evidence from US current population surveys. BMJ, 2017, vol. 358, p. j3262.

11. Neff LJ, Patel D, Davis K, Ridgeway W, Shafer P, Cox S. Evaluation of the national Tips From Former Smokers campaign: the 2014 longitudinal cohort. Prev Chronic Dis 2016

12. Zhu S-H, Cummins SE, Gamst AC, Wong S, Ikeda T. Quitting smoking before and after varenicline: a population study based on two representative samples of US smokers. Tob Control 2016

 

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