Aumento del IMC en la Adolescencia se Asocia con Mortalidad en la Adultez

La prevalencia de sobrepeso y obesidad ha venido incrementando significativamente a nivel mundial y se ha relacionado consistentemente con mayor mortalidad por todas las causas (1). El incremento en la tendencia de obesidad, presente desde la infancia, representa una importante preocupación de salud pública, en la medida en que constituye un factor de riesgo conocido para la obesidad en los adultos y un espectro de enfermedades no transmisibles.

Se han realizado recientemente diferentes estudios poblacionales, buscando documentar mejor la relación entre el Índice de Masa Corporal (IMC) en niños y adolescentes con la mortalidad y expectativa de vida en adultos (2-5). Estos han dado cuenta de una asociación positiva entre el IMC en la adolescencia y la mortalidad prematura por causa cardiovascular, diabetes o por todas las causas. 

En uno de estos estudios, Twig y cols (4) reportan esta asociación en una cohorte retrospectiva a partir de una base de datos nacional con una muestra de 2.298.130 adolescentes israelíes con una edad promedio de 17.3±0.4 años, cuyo peso y altura fueron medidos entre 1967 y 2010, un año antes de presentarse al servicio militar obligatorio. 

El objetivo principal de este estudio fue evaluar el riesgo de eventos cardiovasculares fatales en la adultez, de acuerdo con el IMC reportado durante la adolescencia. Además, estimaron la proporción prevista de muertes cardiovasculares que podrían ser atribuidas al incremento en la prevalencia de obesidad y sobrepeso en la población adolescente.

Para el análisis, los valores de IMC se agruparon de acuerdo con los percentiles por sexo y edad establecidos por los centros estadounidenses para el control y prevención de la enfermedad (CDC), así: menos del percentil 5 (bajo de peso); percentil 5-24 (grupo de referencia); 25-49; 50-74; 75-84; 85-94 (sobrepeso) y del 95 o superior (obesidad).

Los desenlaces principales del estudio fueron muertes ocurridas hasta junio de 2011,  atribuidas a enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular (ACV), muerte súbita por causa desconocida, o a la combinación de las tres anteriores (todas las causas cardiovasculares). La adjudicación de la causa se basó en la notificación del Central Bureau of Statistics de Israel (con información disponible a partir de 1981). Por su parte, la información de muertes por causas relacionadas con el servicio militar estuvo disponible durante todo el periodo del estudio (1967 a 2011).

Se encontró que, durante 42.297.007 años-persona de seguimiento, 2.918 de 32.127 defunciones registradas (9,1%) fueron por causas cardiovasculares, incluyendo 1.497 de enfermedad coronaria, 528 de ACV, y 893 de muerte súbita. 

Los autores utilizaron un análisis de regresión de riesgos proporcionales (de Cox) para caracterizar el riesgo de muerte por causas cardiovasculares en la población al momento de la medición de su IMC. 

Se evidenció un aumento gradual en el riesgo de muerte por causas cardiovasculares y por todas las causas, que inició en el grupo que estaba entre los percentiles 50 y 74 de IMC (dentro del rango normal aún aceptado). El HR en el grupo con obesidad (percentil ≥95) en comparación con el grupo de referencia, fue 4.9 (IC 95% 3.9-6.1) para la muerte por enfermedad coronaria; 2.6 (IC 95% 1.7-4.1) para la muerte por accidente cerebrovascular; 2.1 (IC 95% 1.5-2.9) para la muerte súbita y 3.5 (IC 95% 2.9-4.1) para muerte por causas cardiovasculares totales. El HR para muerte por causas cardiovasculares en los mismos percentiles aumentó de 2.0 (IC 95%. 1.1-3.9) durante el seguimiento de 0 a 10 años a 4.1 (IC 95%. 3.1-5.4) durante el seguimiento por 30 a 40 años. Durante ambos períodos, las proporciones de riesgo fueron consistentemente altas para la muerte por enfermedad coronaria. El riesgo atribuible a la obesidad (prevalencias de 1967 – 1969) para una muerte cardiovascular fue de 9%.

Por último, el análisis de valores absolutos de IMC mostró que los participantes tuvieron un incremento significativo de riesgo de muerte por causas cardiovasculares totales a partir de un IMC mayor a 20.3. Este estudio establece que el aumento del IMC durante la adolescencia es un marcador de riesgo de mortalidad cardiovascular en adultos, incluso en las medidas dentro del rango normal actualmente aceptado.

Así pues, estos resultados apoyan los esfuerzos en prevención primaria de la obesidad desde la primera década de la vida e indican que el IMC debe ser monitoreado durante el crecimiento para identificar a los jóvenes con mayor riesgo cardiovascular en la adultez.

Siendo esta una valiosa contribución sobre esta relación, deben tenerse en cuenta algunas limitaciones para establecer una línea causal con la enfermedad cardiovascular. Se pueden mencionar la ausencia de información sobre otros factores de riesgo (V.g. dieta, ejercicio y tabaquismo) y la falta  de seguimiento al  IMC en las décadas posteriores de la vida. Tampoco este estudio ofrece una representación de  personas de edad avanzada (más propensos a morir por causas cardiovasculares). A pesar de estas limitantes en el papel causal de la obesidad, la consistencia, fortaleza y el gradiente de la asociación permiten visualizar a la obesidad como un marcador de riesgo modificable de enfermedad cardiovascular. Una gran oportunidad para su prevención, particularmente en las primeras dos décadas de la vida. 

RECADO: El sobrepeso y la obesidad en las primeras décadas de la vida son marcador de riesgo para eventos cardiovasculares mayores en la vida adulta. Esta relación acentúa la importancia de generar y fortalecer hábitos saludables a nivel social e individual, como también de monitorizar el mantenimiento de un peso corporal adecuado desde la infancia como medidas para reducir la carga futura de enfermedad cardiovascular. 

Equipo Editorial: Unidad de Síntesis y Transferencia del Conocimiento (USTC)

• Ana María Muñoz Psic (Desarrolladora)

• Juan Carlos Villar MD, MSc, PhD 

• Yeny Zulay Castellanos Bsc, MSc 

REFERENCIAS

1. di Angelantonio, E., Bhupathiraju, S. N., Wormser, D., Gao, P., Kaptoge, S., Berrington de Gonzalez, A., Cairns, B. J., et al.  (2016). Body-mass index and all-cause mortality: Individual-participant-data meta-analysis of 239 prospective studies in four continents. The Lancet 2016; 388: 776–86

2. Twig, G., Afek, A., Shamiss, A., Derazne, E., Landau Rabbi, M., Tzur, D., & Tirosh, A. (2014). Adolescence BMI and trends in adulthood mortality: a study of 2.16 million adolescents. The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 99(6), 2095-2103.

3. Ohlsson, C., Bygdell, M., Sondén, A., Rosengren, A., & Kindblom, J. M. (2016). Association between excessive BMI increase during puberty and risk of cardiovascular mortality in adult men: a population-based cohort study. The Lancet Diabetes & Endocrinology.

4. Twig, G., Yaniv, G., Levine, H., Leiba, A., Goldberger, N., Derazne, E., ... & Haklai, Z. (2016). Body-mass index in 2.3 million adolescents and cardiovascular death in adulthood. New England Journal of Medicine.

5. Twig, G., Tirosh, A., Leiba, A., Levine, H., Shor, D. B. A., Derazne, E., ... & Gerstein, H. C. (2016). BMI at Age 17 Years and Diabetes Mortality in Midlife: A Nationwide Cohort of 2.3 Million Adolescents. Diabetes Care, 39(11), 1996-2003.

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