¿Qué hace una ciudad amigable para la actividad física? Patrones en 14 ciudades del mundo

El proceso de industrialización ha llevado a que la población urbana mundial pase de 34% en 1960 a 54% en 2015 (1).  Producto de esta transición demográfica, la inactividad física (que es cercana al 20% a nivel global), representa un factor de riesgo intervenible. Se estima que cerca de cinco millones (entre 6 y 10%) de muertes por enfermedades no comunicables en el mundo pudieran prevenirse con la incorporación de modificaciones en el estilo de vida, de seguir las recomendaciones establecidas en actividad física (2).  Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), vivir en ambientes construidos que favorecen la práctica del ejercicio físico contribuiría a la promoción y preservación de la salud (3). No obstante, no se ha medido de manera directa la cantidad de actividad física realizada por los residentes de acuerdo a los diferentes ambientes urbanos.

Un estudio de corte transversal evaluó la asociación entre el ambiente construido y la actividad física de habitantes de 14 ciudades en 10 países del mundo (4). Entre 2002 y 2011, personas mayores de edad fueron encuestadas y se les suministró un acelerómetro durante 7 días para medir objetivamente la actividad física en minutos diarios. Se exploró la asociación entre algunos potenciales marcadores urbanos y la actividad física, tales como  la distancia a los accesos al transporte público y a parques, con lo que se construyó  un “índice de caminabilidad” para cada vecindario, clasificado mediante  sistemas de información geográfica ajustados para cada ciudad. Los investigadores seleccionaron una unidad administrativa de cada país que representara un vecindario (entre 600-1500 personas). Para las mediciones de actividad física, se obtuvieron datos del eje vertical (desplazamientos perpendiculares al piso)  expresados como recuentos por minuto (RPM), considerando que 3400 o más RPM constituían actividad física moderada a vigorosa (AFMV). Un día válido para la medición correspondió a 10 o más horas de uso del dispositivo; para el análisis se incluyeron aquellas personas con 4 o más días válidos de medición de actividad física, que correspondió a 68% de los particiantes.

Se estudiaron como  variables de la estructura urbana la densidad residencial neta (# de viviendas residenciales/área residencial); densidad de intersección (# de intersecciones de calles accesibles a peatones); uso mixto de la tierra para zonas de destino común (# de establecimientos comerciales de tamaño menor, como venta de alimentos, o edificios públicos en el área);  densidad de transporte público (# de paradas de autobús, ferrocarril o ferry y estaciones/área de tierra dentro del área circundante  de los participantes), densidad de parques públicos (# parques/área de tierra dentro de los buffer de los participantes) y distancia al transporte más cercano. Estas variables fueron estandarizadas para su adecuada comparación entre las ciudades. El área circundante (buffer) para cada participante fueron los 0.5-1 km alrededor del domicilio que permitía tener una aproximación de zonas accesibles y servía como denominador para las variables de densidad.  

Las covariables analizadas fueron  edad, sexo, nivel educativo, empleo y estrato socioeconómico, entre otras. Un total de 6822 adultos participaron del estudio en los cinco continentes. En promedio, la AFMV fue de 37 min/día. Cuatro de los seis atributos ambientales se relacionaron de manera significativa, positiva y lineal con la actividad física: densidad residencial, densidad de intersección, densidad de transporte público y el número de parques (p<0.05). La diferencia en actividad física entre los participantes que viven en los barrios más y menos amigables a la actividad osciló entre 68 minutos/semana a 89 minutos/semana, lo que representa 45-59% de los 150 minutos/semana recomendado por la OMS

Este estudio constituye un aporte importante al entendimiento de los determinantes de la estructura urbana asociados a la actividad física en habitantes de zonas residenciales.  Se destaca entre sus fortalezas la vinculación de ciudades de los 5 continentes (una de  ellas Bogotá),  lo que facilita una  toma de decisiones más informada para orientar las futuras políticas de diseño urbano. A pesar de tratarse de un estudio observacional, la información aquí presentada permite realizar aproximaciones a la propuesta de construir ambientes con alta densidad residencial (con presencia de pequeños locales donde los residentes tengan acceso peatonal a productos de primera necesidad), acceso al transporte público y parques locales que promuevan  la  actividad física de sus residentes. No obstante estos avances, la posible falta de representatividad en la muestra y la adherencia a los dispositivos de medición de actividad física hacen necesario continuar refinando estas evaluaciones y establecer hacia el futuro asociaciones entre las modificaciones del entorno y los cambios en los patrones de actividad física de los habitantes. 

De acuerdo con los autores del estudio, es necesario llevar a cabo nuevas investigaciones con modelos experimentales con  participación de países de bajos ingresos, donde entren en juego otras variables de tipo social como la seguridad tanto para realizar actividad física en espacios abiertos como para el tránsito peatonal. Estas pudieran modificar  la conducta de las personas, a pesar de disponer de un entorno amigable para la práctica de la actividad al aire libre. 

RECADO: El diseño de la estructura urbana puede determinar aproximadamente la mitad de la actividad física de sus habitantes. Características como alta densidad residencial, acceso a transporte público y parques hacen más “caminable” un vecindario y deberían considerarse en los procesos de planeación urbana.    

Equipo Editorial: Unidad de Síntesis y Transferencia del Conocimiento (USTC)

• Yeny Zulay Castellanos Bsc, MSc (Desarrolladora)

• Ana María Muñoz Psic

• Carlos Velandia MD

• Juan Carlos Villar MD, MSc, PhD 

REFERENCIAS

1. Población urbana. Datos del Banco Mundial. 2016.

2. Kohl HW, Craig CL, Lambert EV, Inoue S, Alkandari JR, Leetongin G, et al. Physical Activity 5 The pandemic of physical inactivity : global action for. Lancet [Internet]. Elsevier Ltd; 2012;380(9838):294–305. Available from: http://dx.doi.org/10.1016/S0140-6736(12)60898-8

3. WHO. Global recommendations on physical activity for health. Geneva: World Health Organization. 2010; 

4. Sallis JF, Cerin E, Conway TL, Adams MA, Frank LD, Pratt M, Salvo D, Schipperijn J, Smith G, Cain KL, Davey R1, Kerr J, Lai PC, Mitáš J, Reis R, Sarmiento OL, Schofield G, Troelsen J, Van Dyck D, De Bourdeaudhuij I ON. Physical activity in relation to urban environments in 14 cities worldwide: a cross-sectional study. Lancet. 2016;387(10034):2207–17. 

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